De bacterias del Atacama a hongos antárticos: crean juego sobre biotecnología y distribuirán 1.000 ejemplares gratuitos
- Belén Honores D.

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El proyecto “Chile as a Lab: conectando la biotecnología con el territorio”, desarrollado por el Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB) de la Universidad de Chile y financiado por el Concurso Nacional Ciencia Pública del Minciencia, transforma más de una década de investigaciones sobre organismos nativos de distintos ecosistemas del país en "Zymora", un juego de cartas educativo y estratégico. Su primera edición contempla 1.000 ejemplares gratuitos y espera beneficiar directamente a más de 4.000 personas.
Bacterias del desierto de Atacama, hongos de la Antártica y microorganismos de los salares altoandinos son algunos de los protagonistas de “Zymora”, un juego de cartas educativo y estratégico desarrollado en el marco del proyecto “Chile as a Lab: conectando la biotecnología con el territorio”, del Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB) de la Universidad de Chile. La iniciativa busca acercar investigaciones científicas desarrolladas en el país a niños, niñas, jóvenes y sus familias.

Inspirado en investigaciones reales realizadas durante más de una década por equipos científicos del CeBiB, el juego invita a sus participantes a descubrir cómo distintos organismos y microorganismos nativos poseen características que pueden ser estudiadas y aprovechadas para desarrollar soluciones biotecnológicas vinculadas con desafíos en ámbitos como la salud, la alimentación, las energías limpias y el cuidado del medioambiente.
El nombre Zymora está inspirado en la raíz “zymo”, asociada a la fermentación y la biotecnología, y busca evocar un territorio de exploración y descubrimiento.
Más que memorizar conceptos científicos, el juego busca que sus participantes comprendan cómo la biotecnología forma parte de la vida cotidiana y cómo la ciencia desarrollada en el país puede contribuir a enfrentar algunos de los principales desafíos ambientales, productivos y sociales del siglo XXI. De esta manera, el proyecto busca poner a disposición de familias, establecimientos educacionales, bibliotecas, museos y espacios de divulgación una nueva herramienta para acercarse a la ciencia.
"Chile as a Lab nace con la convicción de que la ciencia puede ser cercana, entretenida y formar parte de las conversaciones familiares. Queremos que niños, niñas y adolescentes comprendan que la biotecnología no ocurre únicamente en los laboratorios, sino que también está presente en soluciones para la salud, la alimentación, el medio ambiente y la energía”, comentó María Isabel Guerra, directora general del proyecto.
“Esperamos que este juego despierte curiosidad, fomente el pensamiento crítico y motive a las nuevas generaciones a imaginarse como protagonistas del desarrollo científico y tecnológico del país", agregó.
La ciencia detrás del juego
Los organismos y microorganismos que inspiran el juego provienen de algunos de los ambientes más extremos y diversos de Chile, como el desierto de Atacama, los salares altoandinos, ecosistemas marinos, bosques y la Antártica.
Durante más de una década, equipos científicos del CeBiB han estudiado organismos presentes en estos ambientes e identificado características y capacidades con potencial biotecnológico, que van desde la producción de compuestos de interés hasta la degradación de contaminantes y la generación de enzimas que pueden ser utilizadas en distintos procesos.
“Para nosotros era importante resaltar que en Chile se hace biotecnología de muy buen nivel, y qué mejor manera de mostrarlo que inspirarnos en lo que hacen nuestros colegas a nivel local. Dada la geografía de Chile, tenemos biomas muy variados, muchas veces en combinaciones únicas, como por ejemplo los microorganismos que habitan en el desierto de Atacama. Por lo mismo, es probable encontrar organismos con propiedades especiales que no han sido estudiados y que pueden dar origen a nuevas aplicaciones biotecnológicas”, explicó Anamaría Daza Sánchez, encargada de contenido del proyecto.
“Queríamos que todas y todos conocieran esa riqueza que tenemos y supieran que en Chile hay científicos y científicas que la están estudiando, no solo para desarrollar productos, sino también porque al conocer qué tenemos en nuestro país nos permite darle la importancia que merece y cuidar nuestros recursos y biomas”, agregó.
El proyecto también incorpora organismos nativos reconocibles, como el quillay, el cochayuyo y el kril de los mares australes, para mostrar la diversidad de formas de vida presentes en los distintos territorios del país y las posibilidades que ofrece su estudio desde la biotecnología. De esta manera, el juego busca transformar el patrimonio natural y científico de Chile en una experiencia de aprendizaje que pueda ser compartida entre distintas generaciones, tanto en el hogar como en espacios educativos y comunitarios.
Uno de los principales desafíos del proyecto fue adaptar este conocimiento científico a una experiencia de juego interactiva, entretenida y competitiva, capaz de acercar investigaciones complejas a los jugadores sin perder rigurosidad científica.
“El desafío que más nos costó fue poner en palabras simples y en un espacio reducido una descripción del organismo y sus propiedades, así como también las herramientas biotecnológicas que plasmamos en cartas en el juego”, puntualizó Anamaría Daza Sánchez.
“A veces a los científicos nos cuesta explicar en palabras simples y sin tecnicismos lo que investigamos, y esto crea una distancia y falta de valoración de la ciencia. Creo que es muy importante que toda la población entienda qué es la ciencia y qué hacemos en Chile, y que pueda involucrarse para después tomar decisiones informadas”, agregó.
Para el equipo, uno de los objetivos fue evitar que la ciencia funcionara únicamente como una temática incorporada a una experiencia lúdica, buscando que el contenido científico estuviera integrado al propio desarrollo del juego.
“Para nosotros era importante que la ciencia no fuera simplemente una fachada, sino que estuviera integrada a las propias mecánicas del juego; por eso, la temática y la forma de jugar están estrechamente relacionadas. Es un juego que procura ser competitivo y que sin su temática carece de sentido, es decir, no se limita simplemente a ser una enciclopedia en un formato diferente”, explicó el diseñador, Leopoldo Herrera.
El desarrollo de la propuesta incluyó además distintas sesiones de testeo con personas del público objetivo. Estas instancias permitieron evaluar la jugabilidad, la propuesta gráfica y la comprensión de los conceptos científicos, y realizar ajustes antes de avanzar hacia la producción definitiva.
“Los testeos indicaron que los jugadores aprenden por asociatividad, ya sea de color, conceptos, formas, etc. Por ello, fue necesario orientar la asociatividad a los conceptos biotecnológicos por sobre los símbolos”, agregó Herrera.
1.000 ejemplares gratuitos para acercar la ciencia a nuevos públicos
El proyecto contempla una primera edición de 1.000 ejemplares de Zymora, que serán distribuidos gratuitamente en bibliotecas, museos, establecimientos educacionales, universidades y actividades de divulgación científica.
Paralelamente, se desarrollarán jornadas de mediación en espacios comunitarios para que niños, niñas, jóvenes y familias puedan conocer el juego junto a investigadores y divulgadores científicos. Se espera que esta primera etapa beneficie directamente a más de 4.000 personas.
"Esta decisión responde a la necesidad de democratizar el acceso al conocimiento científico y mostrar que la biotecnología puede formar parte de la vida cotidiana. Gracias al apoyo del Concurso Nacional de Ciencia Pública podremos llevar esta experiencia a establecimientos educacionales, bibliotecas, museos y otros espacios comunitarios, acercando la investigación desarrollada en Chile a miles de personas", enfatizó María Isabel Guerra, directora del proyecto.
Además del componente educativo, la propuesta promueve el pensamiento crítico, el trabajo colaborativo y el diálogo intergeneracional, invitando a familias completas a conversar sobre ciencia, biodiversidad y desarrollo sostenible.
Esta iniciativa es financiada por el Concurso Nacional Ciencia Pública para el Desarrollo de Dispositivos de Comunicación del Conocimiento 2026, impulsado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
Durante los próximos meses, el proyecto avanzará en sus etapas finales de producción y preparación del lanzamiento oficial de Zymora. El calendario de distribución y las actividades abiertas a la comunidad serán informados oportunamente a través de los canales oficiales de la iniciativa.




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